sábado, 9 de enero de 2016

Diario de Viaje - Día 10 – Humahuaca. Devoción por la Virgen de la Candelaria


El camino de regreso desde Iruya se me hizo un poco más largo. En realidad creo que la vuelta desde cualquier lugar donde uno la pasa bien, se vuelve más larga, debe ser el estado de ánimo, las ganas de no volver. Llegamos a Humahuaca con la idea de quedarnos un par de días y descansar, tal como lo habíamos hecho en Cafayate. Tantos días de acá para allá te hace ruido en el cuerpo. Te pide que pares un poco y las mochilas se vuelven más pesadas aunque su contenido sea siempre el mismo. Desde la terminal caminamos un par de cuadras y llegamos al Humahuaca Hostal, vimos que había buena onda y el lugar estaba lindo, así que nos quedamos allí. Está ubicado a una cuadra de la iglesia y la plaza, en principio parecía una ventaja, más adelante no iba a estar tan de acuerdo con esta afirmación. 

El hostel tenía una particularidad que me llamó la atención y que no la había visto en ninguno de los hosteles en donde habíamos estado. El baño era compartido, pero todo compartido. Por la mañana podías estar lavándote los dientes mientras alguien despachaba  “lo segundo” sentado en el trono sagrado y otro/a se bañaba detrás de una cortina. Todo al mismo tiempo podía ocurrir en ese baño, hombres y mujeres compartiendo necesidades bilógicas y de higiene. Las habitaciones estaban muy bien y los colchones cómodos. Había un patio interno con flores, árboles y pasto, también parrilla, mesas y sillas. Nuestra habitación daba al patio y la compartimos con una pareja de franceses muy felices que estaban recorriendo Sudamérica. Increíblemente encontramos en el hostel a Marcelo y su mujer (no recuerdo el nombre), digo que fue increíble porque la oferta de alojamiento en Humahuaca es muy grande y hay hosteles muy cercanos uno de otros. Ellos se habían quedado un día más en Tilcara y al día siguiente partirían hacia Iruya.


Calles de Humahuaca, día y noche

Humahuaca es una ciudad muy linda y pintoresca. Fue fundada en el año 1594 por Juan Ochoa Zarate, el Cacique Limpita y algunos misioneros. Su nombre deriva de una leyenda aborigen que hace referencia a la cabeza que llora ¡humahuacac! ¡humahuacac!. Me gustaron mucho sus calles angostas todas empedradas, los faroles nocturnos, la amabilidad de la gente y lo bello del paisaje que la rodea. Frente a la plaza principal se encuentra el cabildo donde actualmente funciona la municipalidad, allí mismo funciona la oficina de Turismo que permaneció cerrada sábado y domingo (cosas que pasan…). Este edificio tiene cierta fama por su reloj, que cada mediodía, cuando marca las 12, una figura en tamaño real de San Francisco Solano se asoma para dar una bendición a quienes lo esperan sentaditos en la plaza. La Iglesia de la Candelaria, famosa por su virgen y sus campanarios se encuentra en diagonal al cabildo y hacia la derecha de la iglesia, hacia atrás de la iglesia y subiendo unas escalinatas, se erige impactante el monumento a los Héroes de la Independencia. Este imponente homenaje fue erigido por Ernesto Soto Avendaño en homenaje a los nativos humahuaquences que resistieron 11 invasiones realistas. 


Los archivos históricos indican que en Humahuaca se libraron 14 batallas entre patriotas y realistas entre 1814 y 1821. Junto al monumento hay una estructura de adobe muy particular rodeada de varios cardones. Es la Torre de Santa Bárbara que, según afirma la placa que la acompaña, fue construida en el año 1600 y se puede leer una leyenda que dice: “Patrimonio histórico, religioso y libertario de Humahuaca…desde donde oteaban el Ejercito del Norte al mando del Gral. Manuel Belgrano a las fuerzas invasoras”, donde “otear” significa mirar a lo lejos desde un sitio elevado.


Una particularidad del lugar es que en uno de los costados del monumento hay una puerta desde donde se realiza el desentierro del diablo cada vez que llega el festejo carnavalesco. El carnaval de Humahuaca es uno de los más famosos de la quebrada y la ciudad explota de visitantes. Dura toda una semana y se invierte todo un año preparando los disfraces, las máscaras y los trajes coloridos.

Monumento a los heroes de la Independencia y vista desde allí de la ciudad

Casi sin planearlo habíamos llegado justo para los festejos de la Virgen de la Candelaria que es la patrona de Humahuaca. En relación a este hecho vimos por la tardecita una procesión que sacaba a la Virgen de la iglesia y se la llevaba hacia la vuelta donde había un tinglado muy grande, luego de dar una misa se la volvió a llevar a la iglesia. En la procesión participaban algunos jóvenes que iban haciendo un baile típico, vestidos con unas plumas que no llegué a averiguar bien su significado. Delante de ellos iba un señor tocando un erkencho que es un típico instrumento del norte utilizado en celebraciones religiosas. La verdad es que no entiendo mucho de instrumentos pero básicamente el erkencho es un cuerno, que puede ser vacuno o de lata, agarrado a una caña larga desde cuyo extremo tiene una abertura para soplar y de esta forma generar un sonido muy particular. Más adelante, en Purmamarca veríamos un erkencho mucho más cerca de nosotros dentro de una peña. También, más adelante, nos enteramos que la celebración de la Virgen de la Candelaria también se realiza en Maimará, un pueblo vecino a Tilcara al que también conoceríamos cerca del fin de nuestro viaje.


La procesión de la Virgen de la Candelaria

El día lo utilizamos para recorrer la ciudad y por la noche fuimos con Marcelo y su mujer a comprar algo para comer. Le entramos a un pollito rostizado y después salimos a caminar. Luego de algunas vueltas terminamos tomando un café y viendo por tv a Rodrigo Betancour liquidando la historia y sentenciando a River a la humillación de perder el superclásico de verano frente a Boca por 5 a 0. 

Viene de: Diario de Viaje - Día 9 – Iruya. El pueblo perdido entre los cerros
Sigue en: Diario de Viaje - Día 11 – Humahuaca. Juan Copa y el famoso baile del torito



Correción: Laura Beroldo (http://www.laura-exlibris.blogspot.com.ar) 
Fotos: El Cocoliche

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