lunes, 21 de marzo de 2011

Federación, la reina del agua termal

En el año 1946, el gobierno del general Juan Domingo Perón concretó un acuerdo binacional con la República Oriental del Uruguay. Dicho acuerdo sostenía la construcción de una represa hidroeléctrica sobre el Río Uruguay.  La edificación de tamaña obra provocaría la inundación de grandes franjas de tierras aledañas a la represa. El destino de Federación estaba marcado, la ciudad sucumbiría bajo las aguas…

La historia de Federación se remonta al año 1777, cuando el comandante militar Don Juan de San Martín (padre de Don José, el libertador de América), fundó la Estancia Mandisoví. Este lugar sirvió de posta en el transporte de mercaderías desde las misiones hasta la actual ciudad de Concordia. Estas postas eran escalas necesarias para sortear los saltos del Río Uruguay. Una vez que llegaban a Concordia (posta San Antonio de Salto Chico), las mercaderías eran transportadas hacia Buenos Aires en barcos.

El 16 de noviembre de 1810 se redactó el “Decreto Belgraniano”, que definió la jurisdicción territorial de Mandisoví y oficializó al pequeño poblado de 650 habitantes.
Las continuas guerras internas en las que se vio envuelto el gobierno de Rosas provocaron saqueos, copamientos y abandonos del lugar. En consecuencia, se decidió, en 1847, la reubicación de Mandisoví sobre la barranca del Río Uruguay. El entonces gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza, sugirió el cambio de nombre para el nuevo poblado, y Mandisoví comenzó a llamarse “Pueblo de Federación”, en homenaje a la causa federal.


El año 1946 provocó un quiebre en la tranquilidad de sus habitantes y, luego de  28 años de incertidumbre y falta de información, en el año 1974, las obras del Complejo Hidroeléctrico de Salto Grande se pusieron en marcha. Ya no habría vuelta atrás para los 5.000 habitantes de Federación, a partir de allí comienza a delinearse la mudanza. El traslado se haría a 5 km. de aquel lugar, las obras en la ciudad nueva comenzarían el 1° de julio de 1977 y el viejo emplazamiento sería demolido enteramente para luego ser inundado.

La inauguración de la nueva ciudad se llevó a cabo el 25 de marzo de 1979. El cambio fue tortuoso para los ciudadanos más viejitos, ya que el desarraigo acabó con muchos de ellos apenas en el primer año de vivir en las nuevas tierras. Debido a la acelerada mudanza, las calles eran de ripio, los servicios básicos no funcionaban del todo bien y en algunas casas sufrían quebraduras en las paredes o desperfectos de toda índole. Tampoco había lugares de esparcimientos como clubes, bares, confiterías, etc. El sacrificio de la población para adaptarse al nuevo espacio fue enorme, sin embargo, recibieron un regalo que cambió por completo la vida de todos.

A comienzos de la década del 90 se impulsó la búsqueda de aguas termales. El 24 de noviembre de 1994 una perforación llegó a más de 1200 metros de profundidad y envió hacia la superficie el agua termal que todo Federación esperaba. El 3 de enero de 1997 se inscribe como la fecha de inauguración del primer Parque Termal de la Mesopotamia, pero también puede inscribirse como el renacimiento de la ciudad. A partir de allí ya nada iba a ser igual…


Corrección: Laura Beroldo (http://www.laura-exlibris.blogspot.com/)
Fuente y fotos históricas: Museo de los asentamientos. H. Irigoyen y Las Rosas. Federación, Entre Ríos. museoasentamientos@yahoo.com.ar

miércoles, 2 de marzo de 2011

Inmigrantes Judíos y el Renacer en las Pampas

Existe una afirmación que asegura que los peruanos descienden de los Incas, los mexicanos de los Aztecas y los argentinos de los barcos. Tal afirmación no está tan lejos de la realidad, ya que la gran mayoría de los habitantes de este país tenemos raíces europeas. Estas raíces pueden remontarse a épocas coloniales pero sobre todo a la época de las grandes oleadas inmigratorias, que abarca un período de fervor entre 1868 a 1940 aproximadamente.

Las puertas del país se abrieron a españoles, italianos, alemanes, galeses y rusos, entre otros. Dentro de estos últimos, se destacaron los contingentes de judíos que huían de sucesivas persecuciones por parte de los zares Alejandro III y sobre todo de Nicolas II, quien se apoderó de las propiedades hebreas y expulsó a todos ellos fuera del país.
Los desterrados se dirigieron en primera instancia a Palestina, pero allí fueron rechazados. Por aquel entonces, la zona del Cercano Oriente y Asia Menor era gobernada por autoridades turcas, de religión islámica. Así, mientras muchos quedaron varados en Estambul, mendigando y pasando hambre, otros trabajaban de lo que podían…

En la República Argentina pos Rosista, existían grandes hectáreas de tierra para cultivar, que habían sido arrebatadas al indígena nativo. En agosto de 1881, se promulgó un decreto que invitaba a los judíos rusos a colonizar la pampa grande, llevando como estandarte las palabras de Alberdi: “gobernar es poblar”.


El 14 de agosto de 1889 llegó al puerto de Buenos Aires, el vapor Wesser (de origen alemán) con 120 familias rusas judías. Ellos mismos habían podido costear su pasaje hacia América. Viaje que hicieron cuando les llegó la noticia del decreto oficial.
Luego de la estadía obligatoria en el Hotel de Inmigrantes, fueron trasladados a la provincia de Santa Fé, donde quedaron abandonados en los campos de un terrateniente llamado Pedro Palacios. Este señor quería imponer algunas condiciones que no fueron aceptadas por el contingente, y mientras algunos consiguieron trabajo en estancias cercanas, otros se quedaron en la zona mendigando, sufriendo hambrunas, miseria y epidemias que acabaron con la vida de muchos niños. Todo este panorama distaba mucho del que había prometido el gobierno argentino. La realidad era que no había ni tierra ni apoyo alguno.

La Alianza Universal Israelí envió al Dr. Guillermo Loewenthal para que informara en qué situación se encontraban las familias rusas. Aquel informe desalentador llegó a manos del Barón Mauricio de Hirsch, quien puso bajo su tutela a todo el contingente y compró los campos del señor Palacios. Así nació la colonia Moisesville, en la provincia de Santa Fé. El Barón era hijo de una familia judía alemana, dueño de una gran fortuna, y creador, a partir del informe de Loewenthal, de la JCA (Asociación Judía de Colonización), cuyo propósito era establecer colonias agrícolas en América. La llegada de judíos a la Argentina fue organizada a partir de allí, por la JCA.

El primer contingente organizado nació de la selección de 200 familias rusas que se encontraban en Estambul y no habían podido costear su pasaje. Arribaron al puerto argentino, el 15 de diciembre de 1891 a bordo del vapor Pampa. A ellos se los conoce históricamente con el nombre de “pampistas” o “estambuleses”.


Lamentablemente, en el hotel de inmigrantes, recibieron malas noticias. Las tierras que debían ocupar no estaban aún asignadas. Finalmente, se decidió montar un operativo de carretas para trasladar a las familias hasta la ciudad balnearia de Mar del Sud (cercana a Miramar) y fueron alojados en el Hotel Boulevard Atlantic. Allí volvieron las penurias para el grupo y debieron soportar un gran temporal, que inundó y destrozó parte del hotel. A los pocos días, una enfermedad mortal, atacó y mató a muchos de ellos y, una vez más, los niños se llevaron la peor parte. A pesar de todo, estuvieron en Mar del Sud durante tres meses donde se prepararon para comenzar la futura colonización.
El contingente fue trasladado a la provincia de Entre Rios. De esta manera, las colonias judías comenzaron a nacer: Clara, San Antonio, Concepción del Uruguay, Villa Domínguez y Basabilbaso fueron algunas de ellas. Con el apoyo de la JCA se desarrollaron, crecieron y consolidaron en suelo argentino.
Más adelante, se destacaron en varias actividades intelectuales y culturales. Enrique Dickmann (periodista y legislador socialista) y Alberto Gerchunoff (escritor y periodista, autor del libro “Los gauchos Judíos”) son claros ejemplos.

Este pueblo judío llegado a la Argentina, descendió de los barcos para forjarse un futuro mejor, superó adversidades y con su propia religión como estandarte, conformó hacia 1940 una de las comunidades judías más grandes del mundo (alrededor de 300.000 habitantes). Con el paso del tiempo, declinó la llegada de nuevos inmigrantes y los hijos de aquellos primeros aventureros echaron raíces definitivas, pero eso es otra historia…


Corrección: Laura Beroldo (http://www.laura-exlibris.blogspot.com/)
Fuentes: Historia de los judíos argentinos – Ricardo Feierstein, Ed. Ameghino, 1999. En busca de la tierra prometida – Hilda D´alessandro de Brandi, Revista Todo Es Historia, septiembre de 2000.
Fotos: Historia de los judíos argentinos – Ricardo Feierstein. Revista Todo Es Historia, septiembre de 2000. Archivo del diario La Nación.